Las bodegas El Níspero están situadas en el municipio de Garafía, cabecera norte de la isla de La Palma. La producción de vid y sus derivados son un recurso del sector agrario que está muy extendido por toda la isla. La denominación de vinos La Palma agrupa toda la producción de la isla aunque entre ellos existen evidentes diferencias.

La característica del entorno más definitoria de los vinos es la altura en la que se encuentran las vides. Dispuestas en parcelas escalonadas, bien orientadas, la altitud media está sobre los 1200 metros. Esta circunstancia promueve una viticultura responsable con la tierra y de fuerte personalidad en los productos que elabora.

La nota definitoria de sabor es un aditivo punto de acidez que en las catas resulta el rasgo que se destaca como más sobresaliente. Los desniveles pronunciados en el terreno que favorecen los espacios resguardados del viento y bien orientados al sol que la sabiduría popular ha sabido aprovechar para sacarle el máximo partido.

La presencia de agua se hace posible en localizaciones con suficiente altitud para permitir la condensación de nubes que circulen por el espacio aéreo inmediato. La gravedad y la porosidad propia de la matriz de roca del suelo consiguen repartirla por zonas de niveles de altitud más bajas.

La naturaleza se hace especialmente generosa en agua por esta misma razón en el municipio de Garafía. Allí en sus poco más de 100 kilómetros cuadrados podemos recorrer todas las altitudes posibles, desde el nivel del mar hasta el punto más alto en El Roque de los Muchachos (.2.426 metros)

La producción vitivinícola se hace en pequeñas parcelas donde son posibles otros cultivos que cubren la mayor parte de lo que componen un sector agrícola estándar en cualquier otro punto de España. Se dan los frutales, cultivos forrajeros para ganadería, cereales y hortalizas. Una producción que ha encontrado así su lugar en la accidentada superficie de este municipio canario.

Las variedades acogidas a la denominación de origen de La Palma son numerosas, variadas y supervivientes de un proceso histórico de selección. Se adaptaron variedades antiguas. Hoy muchas están prácticamente desaparecidas en otras zonas dedicadas a la viticultura, geográficamente muy alejadas de Canarias y de donde eran originarias.

Malvasía, bujariego, verdello o sabro son algunas de las variedades que se incluyen en esta denominación de origen. Las que más se cultivan en Garafía y ocupan un lugar en la misma lista son el albillo (para vino blanco) y el almuñeco (para vino tinto).

La energía del sol se destila en una copa de vino y hace magia con los elementos esenciales de los suelos trabajados con mimo por generaciones. Los mismos que atraen la humedad de las nubes altas y cuya fusión con la tierra despierta la vida vegetal.

El vino de bodegas El Níspero atiende la fuerte demanda del sector hostelero de toda la isla. También en Madrid, Palma de Mallorca e Ibiza ha encontrado un público agradecido por sus méritos. Es un regalo para los sentidos que se retienen en la memoria como sello identificativo de la bella isla que los cría como resultado de la evolución de siglos de esmerada viticultura.